Monday, September 19, 2005

El Libro Verde 2

2.1.1. Gestión de recursos humanos
28. Actualmente, uno de los desafíos más importantes a los que se enfrentan las empresas es atraer a trabajadores cualificados y lograr que permanezcan a su servicio. En este contexto, las medidas pertinentes podrían incluir el aprendizaje permanente, la responsabilización de los trabajadores, la mejora de la información en
la empresa, un mayor equilibrio entre trabajo, familia y ocio, una mayor diversidad de recursos humanos, la igualdad de retribución y de perspectivas profesionales para las mujeres, la participación en los beneficios o en el accionariado de la empresa y la consideración de la capacidad de inserción profesional y la seguridad en el lugar de
trabajo. El seguimiento y la gestión activos de los trabajadores de baja por incapacidad laboral o accidente se traduce también en un ahorro de costes. Las prácticas responsables de contratación, en particular las no discriminatorias, podrían facilitar la contratación de personas pertenecientes a minorías étnicas, trabajadores de mayor edad, mujeres, desempleados de larga duración y personas desfavorecidas. Dichas prácticas son fundamentales para conseguir los objetivos de
reducción del desempleo, aumento de la tasa de empleo y lucha contra la exclusión social previstos en el estrategia europea de empleo.
30. En el ámbito del aprendizaje permanente, las empresas deben desempeñar un papel fundamental en varios niveles: contribuir a definir mejor las necesidades de formación mediante una asociación estrecha con los agentes locales que diseñan los programas de educación y formación; fomentar el paso de los jóvenes de la vida escolar a la vida laboral, por ejemplo facilitando el acceso a puestos de aprendizaje;
valorando el aprendizaje, en particular mediante la acreditación del aprendizaje práctico previo (APEL) y creando un entorno que estimule el aprendizaje permanente de todos los trabajadores, en particular de los trabajadores con un menor nivel educativo y de cualificación, así como de los trabajadores de mayor edad.
2.1.2. Salud y seguridad en el lugar de trabajo
31. Tradicionalmente, la salud y la seguridad en el lugar de trabajo se han abordado sobre todo mediante instrumentos legislativos y medidas ejecutorias. Sin embargo, la tendencia a subcontratar tareas a contratistas y proveedores hace que las empresas dependan en mayor medida del comportamiento de sus contratistas en el ámbito de la
salud y la seguridad, sobre todo cuando trabajan en las instalaciones de la empresa.
32. Las empresas, los gobiernos y las organizaciones profesionales están buscando cada vez con mayor intensidad modos complementarios de promover la salud y la seguridad utilizándolas como condiciones para adquirir productos y servicios de otras empresas y para promocionar sus propios productos o servicios. Estas acciones voluntarias pueden considerarse complementarias de la normativa y las actividades
de control de las autoridades públicas porque tienen también por objeto la prevención, es decir el aumento del nivel de la salud y la seguridad en el lugar de trabajo.
33. A medida que aumentan los esfuerzos por mejorar la salud y la seguridad en el lugar de trabajo y la calidad de los productos y servicios. Encontrarán información adicional en las páginas de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (http://agency.osha.eu.int/publications/factsheets/facts11/).
Se han incluido en diversa medida criterios de salud y seguridad en el lugar de trabajo en los sistemas de certificación y los sistemas de
etiquetado de productos y equipo existentes, y se han iniciado también programas de certificación de los sistemas de gestión y de los subcontratistas basados sobre todo en la salud y la seguridad en el lugar de trabajo. La etiqueta sueca TCO (TCO Labelling Scheme) para material de oficina es una etiqueta voluntaria con la que se intenta animar a las empresas a producir material de oficina más seguro para los trabajadores y más respetuoso para el medio ambiente; ayudar a los
compradores a elegir el material de oficina menos perjudicial para los usuarios y para el medio ambiente externo; y ofrecer a compradores y vendedores una etiqueta clara que permita ahorrar tiempo, trabajo y dinero cuando se compra.
34. Además, la tendencia de las empresas y las organizaciones a incluir criterios de salud y seguridad en el trabajo en su régimen de contratación ha permitido adoptar regímenes generales de contratación basados en requisitos uniformes que deben ser respetados por los programas de formación y de gestión de la salud y la seguridad de
los contratistas, los cuales permiten a terceros realizar la «certificación» o dar la aprobación inicial del contratista y vigilar la mejora continua del programa. En los Países Bajos, la lista de control de los contratistas en materia de seguridad tiene por objeto evaluar y certificar los sistemas de gestión de la salud y la seguridad en el lugar de trabajo de las empresas contratistas que ofrecen sus servicios a la industria química y
petroquímica. En Dinamarca, el sistema IKA da orientaciones para establecer los requisitos de las licitaciones del sector de la limpieza.
2.1.3. Adaptación al cambio
35. La amplia reestructuración que tiene lugar en Europa suscita preocupación entre los trabajadores y otros interesados porque el cierre de una fábrica o los recortes importantes de mano de obra pueden provocar una crisis económica, social o política
grave en las comunidades. Son pocas las empresas que no necesitan una
reestructuración, acompañada a menudo de una reducción de la plantilla, y en 2000 se produjeron más fusiones y adquisiciones que en cualquier otro año. Según un estudio, menos del 25 % de las operaciones de reestructuración logran sus objetivos de reducción de costes, incremento de la productividad y mejora de la calidad y del
servicio al consumidor, ya que a menudo dañan la moral, la motivación, la lealtad, la creatividad y la productividad de los trabajadores.
36. Reestructurar desde un punto de vista socialmente responsable significa equilibrar y tener en cuenta los intereses y preocupaciones de todos los afectados por los cambios
y las decisiones. En la práctica, la forma es a menudo tan importante como el fondo para el éxito de las reestructuraciones. En particular, conviene buscar la participación y la implicación de todos los afectados mediante una información y una consulta abiertas. Además, las reestructuración debe prepararse bien identificando los riesgos
más importantes, calculando todos los costes directos e indirectos de las estrategias y medidas alternativas, y evaluando todas las opciones que permitirían reducir los despidos necesarios.
37. La experiencia de las reestructuraciones más importantes realizadas en Europa en las industrias del carbón y del acero y los astilleros ha demostrado que la reestructuración resulta más fructífera si en ella colaboran las autoridades públicas, las empresas y los representantes de los trabajadores. Este proceso debería tratar de salvaguardar los derechos de los trabajadores y ofrecerles cursos de reciclaje
profesional en caso necesario; modernizar los instrumentos y los procesos de producción para desarrollar las actividades del emplazamiento; obtener financiación pública y privada y establecer procedimientos de información, diálogo, cooperación
y asociación. Las empresas debieran asumir su cuota de responsabilidad por lo que respecta al mantenimiento de la empleabilidad de su personal.
38. Comprometiéndose con el desarrollo local y las estrategias activas de empleo
mediante su participación en las asociaciones en favor del empleo local o la inclusión social, las empresas pueden atenuar las consecuencias sociales y locales de las reestructuraciones de gran dimensión. La Fundación Empresa y Sociedad (FES), creada en el marco de la acción piloto del FSE sobre el capital social local, en virtud del artículo 6, constituye un ejemplo interesante de la participación de las empresas privadas en la promoción de la cohesión social. Esta Fundación
favorece la ayuda a microproyectos, normalmente microempresas, en un barrio desfavorecido de Madrid. Además de las microsubvenciones, se ofrece, con carácter gratuito, un sistema de tutoría a cargo de profesionales de empresas privadas. El FSE ha ofrecido también una ayuda suplementaria en forma de microcréditos complementarios y de donación de equipo informático por parte de empresas privadas.
2.1.4. Gestión del impacto ambiental y de los recursos naturales
39. En general, la disminución del consumo de recursos o de los desechos y las emisiones contaminantes puede reducir el impacto sobre el medio ambiente. También puede resultar ventajosa para la empresa al reducir sus gastos energéticos y de eliminación de residuos y disminuir los insumos y los gastos de descontaminación. Distintas empresas han determinado que un menor consumo de materias primas puede redundar en un aumento de la rentabilidad y competitividad.
En el ámbito del medio ambiente, estas inversiones se consideran normalmente ventajosas para todas las partes («win-win opportunities»), tanto para las empresas como para el entorno natural. Este principio, establecido desde hace algunos años, ha sido reconocido recientemente en el sexto programa de medio ambiente de la Comisión, donde se explica de qué manera la Unión Europea y los Estados miembros pueden desempeñar su labor y ayudar a las empresas a detectar oportunidades comerciales y efectuar inversiones ventajosas para todas las partes. El programa contiene otras medidas dirigidas a las empresas: establecimiento de un programa de asistencia para que las empresas comprendan y cumplan los requisitos medioambientales de la Comunidad Europea; elaboración de sistemas nacionales,
pero armonizados, de valoración de las prácticas respetuosas con el medio ambiente de las empresas, que identifiquen y recompensen a las que obtengan buenos resultados y fomenten los compromisos y acuerdos voluntarios.
40. La política integrada de productos (PIP) constituye un buen ejemplo de un planteamiento que posibilita la colaboración de las autoridades públicas y las empresas. La PIP se basa en el análisis de las repercusiones del producto a lo largo de todo su ciclo vital, e incluye un diálogo entre las empresas y otros agentes interesados para determinar el planteamiento más rentable. Por lo tanto, en el ámbito
medioambiental, puede ser considerada un marco sólido para el fomento de la responsabilidad social de las empresas. Otro planteamiento que fomenta la responsabilidad social de las empresas es el sistema
comunitario de gestión y auditoría medioambientales (EMAS) ISO 19000, el cual anima a las empresas a crear, de forma voluntaria, sistemas de ecoauditoría y ecogestión en la compañía o el emplazamiento industrial dirigidos a estimular la mejora constante del rendimiento ecológico. Periódicamente se publican informes sobre dicho rendimiento, verificados por organismos acreditados.
41. Las empresas son también conscientes de las oportunidades que les abre la mejora de los resultados ecológicos, y trabajan para aprovecharlas de manera sistemática: La iniciativa europea de eficiencia ecológica (European Eco-Efficiency Initiative, EEEI), una iniciativa del World Business Council for Sustainable Development y los European Partners for the Environment realizada en colaboración con la Comisión Europea tiene por objeto integrar la eficiencia ecológica en las operaciones comerciales europeas y en las políticas industriales y económicas de la Unión Europea. (http://www.wbcsd.ch/eurint/eeei.htm)
2.2. Responsabilidad social de las empresas: dimensión externa
42. Lejos de circunscribirse al perímetro de las empresas, la responsabilidad social se
extiende hasta las comunidades locales e incluye, además de a los trabajadores y
accionistas, un amplio abanico de interlocutores: socios comerciales y proveedores,
consumidores, autoridades públicas y ONG defensoras de los intereses de las
comunidades locales y el medio ambiente. En un mundo caracterizado por las
inversiones multinacionales y las cadenas de producción planetarias, la
responsabilidad social de las empresas debe sobrepasar también las fronteras de
Europa. El rápido avance de la mundialización ha estimulado el debate sobre el papel
y desarrollo de una gobernanza mundial; la definición de prácticas voluntarias en el
ámbito de la responsabilidad social de las empresas puede considerarse una
contribución al respecto.
2.2.1. Comunidades locales
43. La responsabilidad social de las empresas abarca también la integración de las
empresas en su entorno local, ya sea a nivel europeo o mundial. Las empresas
contribuyen al desarrollo de las comunidades en que se insertan, sobre todo de las
comunidades locales, proporcionando puestos de trabajo, salarios y prestaciones, e
ingresos fiscales. Por otro lado, las empresas dependen de la salud, la estabilidad y la
prosperidad de las comunidades donde operan. Por ejemplo, la mayor parte de sus
contrataciones tienen lugar en el mercado de trabajo local, por lo que están
directamente interesadas en que en su lugar de ubicación haya personas con las
competencias que necesitan. Además, las PYME encuentran a menudo la mayoría de
sus clientes en la zona circundante. La reputación de una empresa en su lugar de
ubicación y su imagen como empresario y productor —y también como agente de la
vida local— influye sin duda en su competitividad.
44. Asimismo, las empresas interactúan con el entorno físico local. Algunas dependen de
un entorno limpio —aire puro, aguas no contaminadas o carreteras
descongestionadas— para su producción u oferta de servicios. Puede existir también
una relación entre el entorno físico local y la capacidad de las empresas para atraer
trabajadores a la región donde están radicadas. Por otro lado, las empresas pueden ser
responsables de diversas actividades contaminantes: polución acústica, lumínica y de
las aguas; contaminación del aire, del suelo y problemas ecológicos relacionados con
el transporte y la eliminación de residuos. Por ello, las empresas con mayor
13
conciencia de las cuestiones ecológicas realizan a menudo una doble contribución a
la educación medioambiental de la comunidad.
45. Muchas empresas se comprometen con la sociedad local a través de, por ejemplo, el
ofrecimiento de plazas adicionales de formación profesional, la colaboración con
organizaciones de defensa del medio ambiente, la contratación de personas
socialmente excluidas, el ofrecimiento de servicios de guardería a sus trabajadores, el
establecimiento de asociaciones con comunidades, el patrocinio de actividades
deportivas o culturales a nivel local o la realización de donaciones para obras de
beneficencia.
46. El establecimiento de relaciones positivas con la comunidad local y la consiguiente
acumulación de capital social es especialmente importante para las empresas no
locales. Las sociedades multinacionales utilizan cada vez más estas relaciones para
cimentar la integración de sus filiales en los distintos mercados en que están
presentes. El conocimiento de los agentes locales, las tradiciones y los recursos del
entorno local es un activo que las empresas pueden capitalizar.
Las instituciones financieras pueden desempeñar un papel especial a nivel local mediante la
inversión en la comunidad, es decir, la inversión directa en proyectos que benefician en
concreto a algunas comunidades o circunscripciones, sobre todo en zonas económicamente
desfavorecidas. Esta inversión adopta normalmente la forma de préstamos para proyectos de
vivienda de coste reducido o depósitos en bancos de desarrollo local con tipos de interés
iguales o inferiores a los del mercado.
Del mismo modo, reconociendo que garantizar un acceso universal a los servicios de interés
económico general a precios razonables está en la base del modelo social europeo, algunas
empresas intentan asegurar tal acceso, cuando la legislación no lo garantiza, en el marco de su
responsabilidad social, como sucede por ejemplo en el ámbito de los servicios bancarios
básicos. Además, la CES (Confederación Europea de Sindicatos) y el CEEP (Centro Europeo
de empresas de participación pública y de empresas de interés económico general) formularon
una propuesta conjunta de Carta de servicios de interés general en junio de 2000.
2.2.2. Socios comerciales, proveedores y consumidores
47. Al colaborar estrechamente con sus socios comerciales, las empresas pueden reducir
la complejidad y los costes y aumentar la calidad. Los proveedores no siempre se
seleccionan mediante un procedimiento de concurso. Las relaciones con los socios de
alianzas y empresas de riesgo compartido, así como con los franquiciados, son
igualmente importantes. A largo plazo, las relaciones establecidas pueden traducirse
en precios, cláusulas y expectativas equitativas y suministros fiables y de calidad. No
obstante, cuando adoptan prácticas responsables en el ámbito social y
medioambiental, todas las empresas deben respetar la legislación comunitaria y la
normativa nacional en materia de competencia.
48. Las grandes empresas son al mismo tiempo socios comerciales de las empresas más
pequeñas, ya sea en calidad de clientes, proveedores, subcontratistas o competidores.
Las empresas deben ser conscientes de que sus resultados sociales pueden verse
afectados por las prácticas de sus socios y proveedores a lo largo de toda la cadena
de producción. Los efectos de las medidas de responsabilidad social de la empresa no
se limitarán a ésta, sino que afectarán también a sus socios económicos. En
particular, este es el caso de las grandes empresas que han subcontratado una parte de
su producción o servicios y que, por lo tanto, pueden haber asumido una
responsabilidad social suplementaria por lo que respecta a dichos proveedores y a su
14
personal, teniendo en cuenta que, en ocasiones, el bienestar económico de los
proveedores depende mayoritariamente o totalmente de una única gran empresa.
49. Algunas empresas de gran tamaño demuestran su responsabilidad social fomentando
el espíritu de empresa en su región de ubicación. Cabe citar, a título de ejemplo, los
sistemas de tutoría ofrecidos por las grandes empresas a las empresas de nueva
creación y las PYME locales, o la asistencia proporcionada a pequeñas empresas
sobre la redacción de informes sociales o la divulgación de sus actividades en el
ámbito de la responsabilidad social.
50. La aportación de capital riesgo (corporate venturing) es otra posibilidad al alcance
de las grandes compañías para facilitar la expansión de nuevas empresas
innovadoras, a través de la adquisición de una parte minoritaria del capital de
empresas incipientes prometedoras y el fomento de su desarrollo. Las ventajas para
ambos socios son múltiples, la gran empresa tiene así un mejor acceso a los avances
innovadores y la pequeña empresa puede acceder con mayor facilidad a los recursos
financieros y al mercado.
51. Como parte de su responsabilidad social, se espera que las empresas intenten ofrecer
de manera eficaz, ética y ecológica los productos y servicios que los consumidores
necesitan y desean. Se espera que las empresas que establecen relaciones duraderas
con sus clientes, centrando toda su organización en la comprensión de lo que estos
desean y ofreciéndoles una calidad, seguridad, fiabilidad y servicio superiores,
obtengan mayores beneficios. La puesta en práctica del principio según el cual los
productos se diseñan pensando en que puedan ser utilizados por el mayor número de
personas posible, incluidos los consumidores afectados por una discapacidad, es un
ejemplo importante de la responsabilidad de las empresas en el ámbito social.
2.2.3. Derechos humanos
52. Una de las dimensiones de la responsabilidad social de las empresas está
estrechamente vinculada a los derechos humanos, sobre todo por lo que respecta a las
actividades internacionales y las cadenas de suministro mundiales. Esto se reconoce
en instrumentos internacionales, como la Declaración tripartita de la OIT sobre los
principios y derechos fundamentales en el trabajo (ILO Declaration on Fundamental
Principles and Rights at Work) y las Directrices de la OCDE para las empresas
multinacionales (OECD Guidelines for Multinational Enterprises). Los derechos
humanos son una cuestión muy compleja que plantea problemas políticos, jurídicos y
éticos. Las empresas se enfrentan a cuestiones complicadas, por ejemplo el modo de
determinar qué responsabilidades caen dentro de su competencia y no de los
gobiernos, cómo asegurarse de que sus socios comerciales están respetando los
valores que ellas consideran fundamentales, y cuál es el enfoque que deben adoptar y
cómo trabajar en países donde son frecuentes las violaciones de los derechos
humanos. La propia Unión Europea tiene la obligación, en el marco de su política de
cooperación, de garantizar el respeto de las normas laborales y la protección del
medio ambiente y los derechos humanos, y se enfrenta al reto de asegurar una plena
coherencia entre su política de desarrollo, su política comercial y su estrategia para el
desarrollo del sector privado en los países en vías de desarrollo, en particular a través
del fomento de las inversiones europeas.
53. Una innovación esencial del acuerdo de Cotonú es el reconocimiento de la lucha
contra la corrupción como «elemento fundamental» y la referecia explícita a la
15
corrupción como uno de los principales problemas pendientes en el ámbito del
desarrollo. Los casos graves de corrupción, «incluidos los sobornos que llevan a esa
corrupción», pueden justificar la suspensión de la cooperación. La inclusión de una
cláusula semejante en el acuerdo no sólo pretende dar una señal inequívoca a los
receptores de ayuda, sino también fomentar una mayor transparencia en las
actividades de los inversores europeos y otros agentes. La UE y los países ACP han
acordado un procedimiento específico de resolución de tales casos de corrupción
(art. 9).
54. Bajo la creciente presión de ONG y grupos de consumidores, cada vez hay más
empresas y sectores que adoptan códigos de conducta en materia de condiciones
laborales, derechos humanos y aspectos medioambientales, dirigidos en particular a
sus subcontratistas y proveedores. Lo hacen por diversas razones, especialmente para
mejorar su imagen empresarial y reducir el riesgo de que los consumidores
reaccionen negativamente. No obstante, los códigos de conducta no pueden sustituir
las legislaciones nacionales, comunitarias e internacionales ni las normas de obligado
cumplimiento: estas garantizan niveles mínimos aplicables a todos, mientras que los
códigos de conducta y otras iniciativas voluntarias sólo pueden completarlas y
fomentar la introducción de niveles de protección más elevados por parte de quienes
las suscriben.
La confederación danesa de empresarios ha adoptado una serie de directrices en materia de
derechos humanos que instan a las empresas a asumir el mismo nivel de responsabilidad social
en sus países de acogida que en su país de origen.
Cada vez hay más empresas multinacionales que manifiestan su compromiso con los derechos
humanos en sus códigos de conducta y un número creciente de minoristas europeos exigen la
aplicación de normas éticas en la producción de los bienes que importan. En 1998,
Eurocomercio adoptó una Recomendación sobre las condiciones sociales de la compra, que
abarca el trabajo infantil, el trabajo forzado y el trabajo en las cárceles.
Hay también varios ejemplos de códigos de conducta firmados por los interlocutores sociales a
nivel europeo en el sector textil y de la confección y el sector del comercio, que la Comisión
acoge con satisfacción.
55. También es cada vez mayor el convencimiento de que la repercusión de las
actividades de una empresa en los derechos humanos de sus empleados y de las
comunidades locales sobrepasa el ámbito de los derechos laborales. Así sucede, por
ejemplo, en las situaciones de inseguridad en que las empresas trabajan con fuerzas
de seguridad públicas con un historial de violación de los derechos humanos.
El Gobierno británico, en cooperación con los Estados Unidos, creó un grupo de trabajo en el
que participaban algunas de las principales empresas de los sectores petrolífero, gasístico y
minero, así como ONG de derechos humanos. Su labor culminó en la aprobación, en diciembre
de 2000, de una serie de principios voluntarios sobre la seguridad y los derechos humanos para
las empresas de los sectores extractivo y energético.
56. A pesar de que los códigos de conducta voluntarios pueden contribuir a fomentar el
cumplimiento de las normas internacionales de trabajo, sólo son eficaces si se aplican
y controlan adecuadamente. Por ejemplo, los códigos de conducta pueden obligar a
los subcontratistas que trabajen para varias empresas multinacionales a cumplir
numerosos criterios diferentes en materia de salarios, jornada laboral y otras
condiciones sociales. Así pues, tales códigos deberían basarse en los convenios
fundamentales de la OIT, tal como se determinan en la Declaración de la OIT de
1998 relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y las directrices
16
de la OCDE para empresas multinacionales, y prever la participación de los
interlocutores sociales y las partes interesadas de los países en vías de desarrollo en
que se apliquen.
57. En todos los niveles de la organización y de la cadena de producción deberían
aplicarse códigos de conducta. Es importante que las empresas faciliten información
completa sobre dicha aplicación, en particular a las comunidades locales, en el marco
de un diálogo continuo con las mismas. También es esencial que faciliten formación
sobre su aplicación a los directivos, los trabajadores y las comunidades locales.
Además, debe hacerse hincapié en la necesidad de «perfeccionamiento», es decir en
la mejora progresiva y continua del propio código y de los niveles de protección. En
el caso del trabajo infantil, las empresas no sólo deberían respetar la letra de los
convenios de la OIT descartando a los contratistas que emplean niños, sino que
deberían también, por ejemplo, ayudar a combatir la pobreza infantil apoyando la
educación de los niños.
58. Por lo que respecta a los derechos humanos, es necesario un control continuo de la
aplicación y el respeto de los códigos. Dicho control debería diseñarse y realizarse
ateniéndose estrictamente a las normas y reglas aplicables a las organizaciones y
personas que llevan a cabo la denominada «auditoría social». Un control en el que
participen los interesados, por ejemplo, las autoridades públicas, los sindicatos y las
ONG, es importante para garantizar la credibilidad de los códigos de conducta.
Lograr un equilibrio entre los sistemas internos y externos de control podría
aumentar su rentabilidad, especialmente en el caso de las PYME. En consecuencia,
debe garantizarse una mayor transparencia y una mejora de los mecanismos de
información de los códigos de conducta.
El 15 de enero de 1999, el Parlamento Europeo aprobó una «Resolución sobre la adopción de
normas por la Unión Europea para las empresas europeas que operan en países en desarrollo:
Hacia un código de conducta europeo», que insta a establecer un código de conducta europeo,
basado en las normas internacionales, que contribuya a estandarizar en mayor medida los
códigos de conducta voluntarios y a crear una plataforma de seguimiento europea, e incluya
disposiciones sobre los procedimientos de denuncia y las medidas correctoras.
2.2.4. Problemas ecológicos mundiales
59. Debido al efecto transfronterizo de muchos problemas medioambientales
relacionados con las empresas y a su consumo de recursos en el mundo entero, éstas
son también actores en el medio ambiente mundial. Por ello, pueden tratar de obrar
con arreglo a su responsabilidad social tanto a nivel europeo como internacional. Por
ejemplo, pueden fomentar la reducción del impacto ambiental de sus actividades a lo
largo de su cadena de producción en el marco del planteamiento PIP y hacer mayor
uso de herramientas europeas e internacionales vinculadas a la gestión y a los
productos. La inversión y las actividades sobre el terreno de las empresas en terceros
países pueden tener efectos directos sobre el desarrollo económico y social de dichos
países.
60. El debate sobre el papel de las empresas para conseguir un desarrollo sostenible está
cobrando mayor importancia en la escena internacional. El Secretario General de las
Naciones Unidas ha lanzado la iniciativa «pacto mundial» con el objeto de que las
empresas colaboren en la consecución de mejoras sociales y medioambientales a
nivel mundial. Las directrices de la OCDE para las empresas multinacionales
fomentan también el desarrollo sostenible. La Comunicación de la Comisión «Diez
17
años después de Río. Preparación de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible de 2002» (COM 2001/53) contiene datos adicionales sobre el modo en
que las empresas pueden contribuir al desarrollo sostenible en todo el mundo.
3. ENFOQUE GLOBAL DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS EMPRESAS
61. Aunque cada vez hay más empresas que reconocen su responsabilidad social,
muchas de ellas aún no han adoptado las prácticas de gestión pertinentes. Cuando las
empresas tienen que integrar la responsabilidad social en la gestión cotidiana de toda
su cadena de producción, sus trabajadores y directivos necesitan medidas de
formación y reciclaje para adquirir las cualificaciones y competencias necesarias. Las
empresas pioneras pueden ayudar a generalizar las prácticas socialmente
responsables difundiendo las mejores prácticas.
62. Aunque la responsabilidad social sólo puede ser asumida por las propias empresas,
las demás partes interesadas, en particular los trabajadores, los consumidores y los
inversores pueden desempeñar un papel fundamental en su propio interés o en
nombre de otros interesados en ámbitos tales como los de las condiciones laborales,
el medio ambiente o los derechos humanos, instando a las empresas a adoptar
prácticas socialmente responsables. Esto requiere una verdadera transparencia sobre
el comportamiento social y ecológico de las empresas.
3.1. Gestión integrada de la responsabilidad social
63. La forma en que las empresas abordan sus responsabilidades y sus relaciones con sus
interlocutores varía en función de diferencias sectoriales y culturales. En un primer
momento, las empresas tienden a adoptar una declaración de principios, un código de
conducta o un manifiesto donde señalan sus objetivos y valores fundamentales, así
como sus responsabilidades hacia sus interlocutores. A continuación, estos valores
han de traducirse en medidas en toda la empresa, de las estrategias a las decisiones
cotidianas. Esto les obliga a añadir una dimensión social o ecológica a sus planes y
presupuestos, evaluar los resultados en estos ámbitos, crear «comités consultivos
locales», realizar auditorías sociales o medioambientales y establecer programas de
formación continua.
64. A medida que la responsabilidad social va formando parte de la planificación
estratégica de las empresas y de sus operaciones cotidianas, los directivos y los
trabajadores deben adoptar sus decisiones empresariales basándose en criterios que
se añaden a los que aprendían tradicionalmente a tener en cuenta. Los modelos
tradicionales de comportamiento empresarial, gestión estratégica o, incluso, ética
empresarial, no siempre proporcionan una formación suficiente para administrar las
empresas en este nuevo entorno.
65. Para responder a la necesidad de incluir la responsabilidad social en la formación de
los directivos y trabajadores actuales y de prever las cualificaciones que necesitarán
los directivos y los trabajadores en el futuro, es normal ofrecer en las carreras de
empresariales cursos y módulos de ética empresarial, aunque sólo suelen abarcar una
parte de lo que se entiende por responsabilidad social de las empresas.
CSR Europe y el Copenhaguen Centre han puesto en marcha un programa cuyo objetivo es
reunir al mundo de la empresa y el mundo académico para identificar y atender las necesidades
de formación del sector empresarial en materia de responsabilidad social e incluir y diversificar
18
los cursos sobre este tema en todos los niveles académicos.
(http://www.csreurope.org/csr_europe/Activities/programmes/
Universities/universities.htm)
3.2. Informes y auditorías sobre la responsabilidad social
66. Muchas empresas multinacionales publican informes sobre su comportamiento en
materia social. Al contrario que los informes sobre salud y seguridad, que son
corrientes, escasean los que abordan temas como los derechos humanos y el trabajo
infantil. Además, el enfoque de los informes sociales adoptado por las empresas es
tan variado como su comportamiento en el ámbito de la responsabilidad social. Para
que dichos informes sean útiles, es preciso un acuerdo general sobre el tipo de
información que debe facilitarse, el formato de presentación y la fiabilidad del
procedimiento de evaluación y auditoría.
67. Pocas facilitan detalles sobre sus políticas y comportamiento en el ámbito de los
recursos humanos y en cuestiones de empleo tales como la negociación y el
reconocimiento, la consulta y formación del personal o la responsabilidad de los
consejos de administración. En 1998, el Grupo de alto nivel sobre las consecuencias
económicas y sociales del cambio industrial, creado a petición del Consejo Europeo,
invitó a las empresas con más de 1 000 trabajadores a publicar por propia iniciativa
un «Informe sobre la gestión del cambio», es decir un informe anual sobre el empleo
y las condiciones laborales. El Grupo indicó que el Informe debería elaborarse
después de consultar a los trabajadores y a sus representantes con arreglo a las
prácticas nacionales. El Grupo propuso un marco para abordar las políticas, prácticas
y resultados en el ámbito del empleo y las condiciones laborales, en particular la
previsión del cambio estructural, la comunicación, la participación de los
trabajadores y el diálogo social, la educación y la formación, la salud y seguridad en
el lugar de trabajo y la igualdad de oportunidades.
68. Además, tal como sugirió este Grupo de alto nivel, la Comisión propuso en su
Agenda de Política Social que se creara un observatorio de los cambios industriales a
fin de establecer un enfoque proactivo para prevenir y gestionar el cambio. La
Fundación de Dublín ha incluido ahora esta iniciativa en su programa de trabajo de
cuatro años y ha puesto de relieve el papel que le corresponde en la compresión y
previsión del cambio para adoptar las decisiones más adecuadas y para ayudar a los
principales agentes a comprender, prever y gestionar el cambio industrial mediante la
puesta a disposición de informaciones fiables y objetivas.
69. Cada vez hay más iniciativas públicas que apoyan la elaboración de informes
sociales y medioambientales.
Se espera que la Recomendación de la Comisión relativa al reconocimiento, la medición y la
publicación de las cuestiones medioambientales en las cuentas anuales y los informes anuales
de las empresas, que se adoptó el 30 de mayo de 2001, contribuya de manera importante a
elaborar información útil y comparable sobre cuestiones de medio ambiente en la UE.
(http://europa.eu.int/comm/internal_market/en/
company/account/news/01-814.htm)
En el contexto de las negociaciones comerciales, la Comisión ha emprendido una evaluación
del impacto, en términos de desarrollo sostenible, de la nueva ronda de negociaciones de la
OMC, y se ha comprometido ha llevar a cabo evaluaciones similares de otras negociaciones
comerciales, por ejemplo de las celebradas actualmente entre la UE y Chile-Mercosur.
El índice social danés es un instrumento de autoevaluación elaborado por el Ministerio de
Asuntos Sociales para determinar en qué medida una empresa asume sus responsabilidades
sociales. Cuando este índice se expresa en forma de una cifra que va del 0 al 100, es fácil
19
comunicar a los trabajadores y a los interlocutores externos el nivel de responsabilidad social
de la empresa.
El artículo 64 de la ley francesa relativa a las nueva normativa económica obliga a las
empresas a tener en cuenta los «efectos sociales y medioambientales» de su actividad en su
informe anual. Este texto se aplicará, en el caso de las empresas del primer mercado, a los
informes de 2001 y en el caso de las demás empresas a los informes de 2002. El contenido de
dichos informes se definirá en el decreto de aplicación.
70. Diversas organizaciones elaboran normas para la rendición de cuentas, la
presentación de informes y la auditoría en materia social. El enfoque adoptado varía
de unas normas a otras. Hay normas sobre los procesos y los resultados, normas
voluntarias u obligatorias, normas relativas a uno o varios temas, y sólo algunas
cubren todas las cuestiones relacionadas con la responsabilidad social.
71. Hay iniciativas internacionales importantes como la norma Responsabilidad Social
8000 y la Global Reporting Initiative, que se centran en la internacionalización de las
normas sociales, la información pública, y la elaboración de informes sociales. No
obstante, la complejidad que supone la elaboración de normas aplicables en cualquier
medio cultural y país ha provocado grandes controversias. Las normas
internacionalmente acordadas, tales como los convenios fundamentales de la OIT,
identificados en la Declaración de 1998, son, por su carácter universal, la base más
apropiada para dichas iniciativas.
Frente a los muchos códigos de conducta existentes, SAI (Social Accountability International)
ha elaborado una norma sobre las condiciones de trabajo y un sistema de control independiente
de su cumplimiento en las fábricas. Dicha norma: (Social Accountability 8000 (SA8000)
(http://www.cepaa.org/introduction.htm), y su sistema de control se basan en estrategias
probadas de garantía de la calidad (como las utilizadas para la norma ISO 9000) y añaden
varios elementos que los expertos internacionales en derechos humanos consideran
fundamentales para la auditoría social.
En el ámbito del medio ambiente, la Global Reporting Initiative se considera actualmente el
modelo a seguir. Sus directrices sobre la elaboración de informes relativos al desarrollo
sostenible permiten realizar comparaciones entre empresas, e incluyen también directrices
ambiciosas sobre la elaboración de informes sociales. En la Comunicación de la Comisión
sobre una estrategia de desarrollo sostenible se indica que todas las empresas que cotizan en
bolsa, con una plantilla de al menos 500 empleados, deberán publicar un «triple balance» en
sus informes anuales a los accionistas que mida sus resultados en materia económica,
medioambiental y social.
72. Además, es necesario facilitar a las empresas, sobre todo a las PYME, orientación e
instrumentos que les permitan informar de manera eficaz sobre sus políticas,
procedimientos y resultados en el campo de la responsabilidad social. Las grandes
empresas pioneras en la materia pueden ayudar en este ámbito a las PYME
compartiendo su experiencia y sus conocimientos técnicos.
73. La comprobación por terceros independientes de la información publicada en los
informes de responsabilidad social es también necesaria para no dar la impresión de
que los informes son meros ejercicios de relaciones públicas sin contenido real. De
hecho, ya empieza a haber empresas que ofrecen dichos servicios, que deberían
prestarse con arreglo a normas acordadas. La participación de distintos
interlocutores, incluidos sindicatos y ONG, podría aumentar la calidad de dicha
verificación.
20

No comments: